Como ya sabrán en el grupo de Facebook llamado Público difícil decidimos leer el libro Mitologías.

Nadie entiende mucho de semiótica ni de nada. Si no entendemos averiguaremos. Buscaremos artículos y los postearemos.

Para partir estoy buscando artículos que expliquen la importancia de este texto y así entusiasmarnos.

Mientras más busco, más me convenzo de que es relevante leerlo ahora.

Encontré una reseña de una revista de historia.

Acá un resumen de las cosas que se pueden aprender de este artículo:

Roland Barthes es mundialmente reconocido por ser entre otras cosas uno de los representantes más importantes de la semiótica, la disciplina encargada del estudio de los signos, con escritos como Elementos de Semiología (1965).

Fue uno de los intelectuales franceses más relevantes de su tiempo.

Barthes quería reflexionar críticamente sobre la cultura de masas que a mediados de los 50s era la realidad más actual de la sociedad francesa.

“La pregunta que primero uno se plantea es: ¿mitos? ¿Cómo los de Grecia o Roma? Pues sí. Más o menos visibles, nuestra sociedad está plagada de mitos”.

Barthes plantea como válidos algunos presupuestos críticos que generalmente se reservan para sociedades pasadas y proyectarlos sobre su realidad contemporánea.

Mitologías se divide así en dos partes bien diferenciadas.

En la primera titulada como «mitologías» es donde se analizan brevemente (en torno a 3 o 4 páginas para cada uno) más de 50 de estos mitos que conformarían la actualidad del autor.

Bajo la forma del ensayo (no se trata de un texto científico como lo entendemos hoy en día) y con un estilo un tanto intelectual (muy característico de los escritores franceses de la época) Barthes intenta desenmascarar, desmitificar, algunos de los lenguajes con que se expresaría la cultura de masas, poniendo el acento sobre producciones culturales televisivas, cinematográficas, espectáculos, fotografías, tradiciones gastronómicas o publicitarias, etc.

Son cuestiones que suponien un cambio cultural importante (recordemos que aun no han tenido lugar los sucesos de mayo del 68 que acabarían por derrumbar algunos de los presupuestos académicos y sociales franceses) y los analiza desde una perspectiva muy crítica, desmontando su aparente ingenuidad, su cohesión estética o su vacío ideológico, para mostrarnos cómo por ejemplo detrás de una guía de viajes se esconden visiones idealizadas de nuestra representación de los otros, que en ocasiones pueden enmascarar la idea que podemos tener incluso de un estado fascista, dulcificando o idealizando en base a sus paisajes o gastronomía realidades políticas o sociales cuanto menos reprobables.

Lo que hace es buscar porqués a situaciones que en ese momento de una forma muy importante están conformando una nueva cultura, o al menos influyendo a ésta y que incluso hoy me atrevería a decir, prevalecen de una manera generalizada.

Desde la representación fotográfica de los famosos, que no es neutra, al éxito de una determinada comida en un determinado país o región, como el bistec con patatas en Francia (habla de que este plato representa un ejemplo de francesidad, lo que tiene un punto de cierto si pensamos en el hecho de que en inglés se refieren a las patatas fritas como french fries), pasando por la imagen que da la prensa de los escritores en vacaciones, que al mismo tiempo continúan creando pero para su actividad necesitan de un descanso; Nuestra cultura, en especial la proyectada por los medios usa la forma mitológica para transmitir determinadas nociones o valores y perpetuar, recordemos aquí la escuela del autor, una determinada estructura social (la capitalista o burguesa).

La segunda parte explica cómo el mito sería un sistema semiótico de segundo orden por el cual se produciría la apropiación de un sentido por el otro.

El reconocimiento de los significados reales de las cosas ayuda -por ejemplo- a identificar un gesto político como un acto propagandístico o caracterizar una medida económica como electoralista.

Tenemos que leernos Mitologías.
¿Se lo consiguieron?

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