En una entrevista en 2010 con el diario mexicano La Jornada, Castro calificó la persecución de los gays mientras él estaba en el poder como “¡una gran injusticia, una gran injusticia!”

Asumiendo la responsabilidad de la persecución, dijo: “Si alguien es responsable, soy yo … Tuvimos tantos y tan terribles problemas, problemas de vida o muerte.

En esos momentos, no fui capaz de lidiar con ese asunto [de los gays]. Me encontré inmerso, principalmente, en la Crisis de octubre, en la guerra, en cuestiones de política”.

Castro dijo personalmente que el trato negativo a los gays en Cuba surgió de las actitudes de antes de la revolución.

Sin embargo, según escribió James Kirchick en el Daily Beast.

Fidel Castro fue muchas cosas: un revolucionario, un comunista, un orador locuaz. En medio de la adulación lanzada después de su muerte a la edad de 90 años, nunca debería olvidarse que también fue un opresor, torturador y asesino de personas gays.

“Nunca llegaríamos a creer que un homosexual podría encarnar las condiciones y requisitos de conducta que nos permitirían considerarlo un verdadero revolucionario, un verdadero militante comunista”, dijo Castro a un entrevistador en 1965. “Una desviación de esa naturaleza choca con el concepto que tenemos de lo que debe ser un comunista militante “.

A los ojos de Castro y su camarada revolucionario Che Guevara, que con frecuencia se referían a los gays como maricones, ser gay era intrínsecamente contrarrevolucionario, una decadencia burguesa. Para un machismo tradicional latinoamericano que veía ser gay de manera peyorativa, se casaron con una fijación ideológica que los trató como políticamente indeseable.

No pasó mucho tiempo después de que Castro asumió el poder que la policía comenzó a acorralar a los gays. En 1965, el régimen estableció campos de trabajo penitenciario conocidos como Unidades Militar de Ayuda para la Producción (UMAP), en los que se depositaban homosexuales, testigos de Jehová y otros elementos “indeseables”. Alertados ante esta noticia, la Mattachine Society -una de las primeras organizaciones de derechos LGBT en los Estados Unidos- realizó manifestaciones fuera de las Naciones Unidas y la Casa Blanca sucesivamente durante dos días. Cuatro años antes de los disturbios de Stonewall, mundialmente famosos, estas fueron dos de las primeras protestas por los derechos de los LGBT en los Estados Unidos. Ese mismo año, Allen Ginsberg fue expulsado de Cuba por difundir rumores de que el hermano y sucesor de Raúl Castro era gay además de afirmar que Guevara era “guapo”.

Poner a los gays en campos de concentración no es la única práctica que Castro tomó de los nazis. Durante la crisis de los misiles cubanos, según los archivos de inteligencia alemanes recientemente publicados, este llamado antifascista intentó contratar a antiguos oficiales de las SS para instruir a su ejército.

Aunque el régimen cubano cerró los UMAP a fines de la década de 1960, continuó reprimiendo a los gays como elementos ideológicamente subversivos. A las personas abiertamente gay se les impidió unirse al Partido Comunista y se les despidió de sus trabajos. Uno de los escritores más distinguidos del país, Reinaldo Arenas, relató la experiencia carcelaria que él y un sinnúmero de otros hombres gay soportaron en sus memorias Antes que Anochezca: “Era un lugar sofocante sin baño”, escribió. “Los gays no fueron tratados como seres humanos, sino que fueron tratados como bestias. Ellos eran los últimos a los que se les daba comida, así es que los vimos caminar, y frente al incidente más insignificante aparecía una excusa para golpearlos sin piedad “.

Los homosexuales formaban una porción significativa de los 125,000 cubanos (“gusanos”, en palabras de Fidel Castro) a los que se les permitió abandonar la isla rumbo a los Estados Unidos en1980. (El documental de 1984 Conducta Impropia, que cuenta historias de Marielitos gays y heterosexuales, sigue siendo una de las acusaciones más severas del régimen de Castro).

Cuando el Virus de la Inmunodeficiencia Humana golpeó a la comunidad gay de la isla a mediados de la década de 1980, la respuesta del régimen fue poner en cuarentena a todas las personas con VIH en los sanatorios, a los cuales el fundador del Programa Mundial para el SIDA de la Organización Mundial de la Salud se refería como “prisiones bonitas”

Es interesante también leer la crítica que hace el sociólogo Stephen O. Murray al libro Machos Maricones y Gays: Cuba and Homosexuality de Ian Lumsden.

El critica el libro como una “poco sincera disculpa a la persecución de Castro a los homosexuales”.

El libro es de 1996, la crítica del 2001.

Lumsden, un cientísta político gay canadiense que creció en Argentina y encuentra la homosexualidad norteamericana enajenadamente “regulada y mercantilizada” visitó Cuba regularmente desde 1965 hasta la publicación del libro en 1995. Él no parece haber reunido sistemáticamente datos sobre el comportamiento sexual (o, de hecho, cualquier otra cosa), pero proporciona sus impresiones y juicios de valor basados ​​en las conversaciones que ha tenido con algunos cubanos y leyendo sobre Cuba.

Desde la perspectiva de una persona que fue apologista del régimen durante mucho tiempo y que ahora está preocupado por la continua represión de cualquier sociedad civil o cultura que se forme afuera de la supervisión directa del estado, él escribe sobre cambios a través del tiempo de intentos oficiales para eliminar o controlar la homosexualidad y sobre las actitudes populares sobre la homosexualidad masculina y el género.

A medida que Cuba se convirtió en una neocolonia dependiente dentro del Imperio soviético, se concentró en hacer crecer más de un solo cultivo (caña de azúcar) para exportar. Acorralar a “desviados antisociales” proporcionó mano de obra barata para las plantaciones de azúcar estatales. Se aisló a los rebeldes (sexuales y de otro tipo), y se racionalizó como terapéutico, del mismo modo que se suponía que el envío de intelectuales urbanos chinos a labrar los campos era supuestamente para redimirlos durante la Revolución Cultural. Después de que se cerraron los campamentos involuntarios de Unidades Militares de Ayuda para la Producción (UMAP), los homosexuales continuaron prohibidos en muchas ocupaciones.

Lumsden no menciona la práctica de una variante de la terapia de aversión utilizada en niños afeminados. Tampoco advierte la continuidad en los supuestos, los fundamentos y la administración de los campos de concentración de la UMAP y lao “sidatorios” a donde involuntariamente se removió a las personas que dieron positivo en los anticuerpos del VIH a partir de 1986. Ambos campos de concentración fueron inicialmente administrados por Ejército. Ambos tenían la premisa de eliminar el posible contagio.

Con el colapso de su patrón, la URSS, y la pérdida concomitante de mercado y de subsidios, la economía cubana casi colapsó. El turismo extranjero se ha buscado activamente y se han hecho concesiones al turismo sexual. La prostitución ha revivido. Las discotecas gay de moneda fuerte han sido toleradas. Y el interés en la película inmensamente popular “Fresa y chocolate” ha demostrado que la intolerancia del pueblo cubano hacia los homosexuales (incluso los afeminados) ha sido exagerada en las declaraciones de Castro y sus subordinados de que la gente no aceptaría representaciones de la homosexualidad como tolerables.

O.Murray ha escrito libros como Latin American Male Homosexualities (Universidad de Nuevo México Press 1995) y Homosexualities (Universidad de Chicago 2000).

Y puedes ver el documental Conducta Impropia a continuación.

Conducta Impropia — Improper Conduct from Ernesto on Vimeo.

 

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